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Cuando el gimnasio se convierte en medicina para la fibromialgia

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Por Lilly Rivera
Go! Healthy PR

Desiree Ayala Rosario, ingeniera ambiental graduada de la Universidad Politécnica de Puerto Rico y entrenadora personal con 10 años de experiencia en Premier Fitness en Bayamón, padece fibromialgia. 

Fibromialgia: Cuando el gimnasio se convierte en medicina

Desiree Ayala Rosario, de 30 años de edad, es ingeniera ambiental y entrenadora personal de Premier Fitness en Bayamón. Le diagnosticaron fibromialgia a los 23. Le dice a Go! Healthy PR cómo mantiene el síndrome de fibromialgia controlado. Y te invita a perderle el miedo al gimnasio. #muévetehealthy #gohealthypr #FBLiveVisita nuestra página www.gohealthypr.com para más información sobre salud, estilos de vida y bienestar.

Posted by Go! healthy pr on Monday, February 6, 2017

Le cuenta a Go! Healthy PR cómo la fibromialgia le cambió la vida y qué hace para lograr bienestar en general.

Desiree de 30 años de edad practicaba varios deportes desde pequeña, incluyendo natación, baloncesto y softball. Cuando tenía 11 años le diagnosticaron artritis reumatoide juvenil, condición que no le impidió convertirse en estudiante atleta de pista y campo.

Hace 6 años le diagnosticaron fibromialgia. La fibromialgia es un síndrome complejo caracterizado por la amplificación de dolor en todo el cuerpo a largo plazo e hipersensibilidad, no tiene cura. Se desconocen las causas pero de acuerdo con la Asociación Americana de Reumatología puede haber un componente hereditario.

Desiree recuerda que un año antes del diagnóstico sentía mucho cansancio, a tal punto que a la hora de comenzar a trabajar en el gimnasio tenía que sentarse para poder dar instrucciones a sus clientes.

Los dolores de cabeza frecuentes y los espasmos en el trapecio cada vez aumentaban más. Las menstruaciones se tornaron dolorosas, comenzó a sentir dolor fuerte en la espalda baja.

Diagnóstico

“Estaba estudiando en ese momento ingeniería en la Poli y al mismo tiempo trabajaba aquí (Premier Fitness) como entrenadora. Fue un momento bien difícil, todo lo que yo hacía cambió, no podía entrenar como siempre, de un dumber que podía coger de 40 de momento ya no lo podía utilizar, me dio mucha depresión al no poder realizar todas las cosas que antes hacía. Y ha sido un proceso bien difícil, pero en el transcurso del tiempo me he dado cuenta que sí, se puede, se puede hacer ejercicio y puedes modificar cualquier entrenamiento de acuerdo a la condición que tengas”, dice la fanática del equipo de baloncesto superior los Vaqueros de Bayamón.

Educarse sobre el síndrome la ayudó a comprender lo que le ocurría y la motivó a seguir entrenando y a especializarse en ejercicios físicos para personas con fibromialgia y otras condiciones crónicas.

Explica que el entrenamiento que brinda es periodizado. Es decir, desde lo más básico hasta donde el cuerpo lo permita. En su caso combina ejercicio cardiovascular con estiramiento y pesas.

Desiree se describe como una persona muy inquieta y confiesa que a veces eso es un desafío. Hacer actividad física todos los días le ayuda a no sentir dolor, liberar estrés y mantenerse en forma.

El ejercicio le ayuda bajar revoluciones y a mantener balance emocional.

Desiree quien además es voluntaria de Fibromialgia Grupo de Apoyo (GAFI), menciona entrenó durante 9 meses a una integrante becada por GAFI que padece fibromialgia.

La mujer llegó al gimnasio entumecida y con miedo a lastimarse, pensaba que todo lo iba a ser mal.

De acuerdo con la entrenadora la participante poco a poco fue ganando confianza y sintiéndose mejor. Ha convertido la actividad física en un estilo de vida. Ahora llega como “la reina del gym”. Tuvo un progreso del cielo a la tierra y aumentó la resistencia cardiovascular, afirma la especialista en ejercicio.

Amor 

“Hay una persona verdad, que me ha ayudado mucho en este proceso. Hay veces que cuando yo me descarrilo es la persona que me dice, ey, acomódate sabes que tú puedes hacer eso”, dice Desiree.

Foto: Go! Healthy PR
Foto: Go! Healthy PR

Esa persona es Joanne Pérez, entrenadora personal y su compañera de vida.

Joanne y Desiree llevan unos 7 años como pareja. De acuerdo con Desiree, Joanne ha sido un apoyo incondicional, al punto que cuando siente que ya no puede más, la hace ver las cosas en perspectiva.

Del susto a la acción

Joanne cuenta que al conocer el diagnóstico ambas se asustaron porque nunca habían escuchado sobre el síndrome. En ese momento Joanne estaba cursando estudios de maestría en Ciencias del Ejercicio y necesitaba un tema de tesina, así que optó por el tema de la fibromialgia y el ejercicio para aprender con base científica sobre la condición y cómo la beneficia el ejercicio.

Ahora graduada, se especializa en entrenamiento físico para adultos mayores y personas con condiciones crónicas. Su pasión por esta población, asegura, nace de poder ayudar a “los que no son ayudados, a los que necesitan el ejercicio, los que el tratamiento farmacológico no es suficiente”. Reconoce que le gusta el cliente difícil, el que necesita que lo guíen.

 Le preguntamos a Desiree: ¿qué extrañas?

“La Desiree de antes, entrenar más fuerte, ejercicio explosivo… Mi memoria, se me ha visto bien afectada, tengo que leer más y apuntar las cosas para poderme acordar”.

Lo que le funciona a Desiree para manejar la fibromialgia

Entrena todos los días. Tres veces en semana, hace meditación, ejercicios de estiramiento y relajación entre 20 a 25 minutos. “Es como cogerle el truco”, dice. Utilizar equipos de masaje durante media hora le ayuda mucho.

¿Qué te encanta hacer?

Bailar merengue. Practicar la percusión y hacer zumba.

¿Qué es lo más que te gusta de tu trabajo?

“El compromiso de mis clientes. Me hace feliz saber que el cliente logró sus metas físicas o de salud. Me encanta la población envejecida, agradecen los servicios. Muchas veces son personas solitarias en busca de refugio y cariño”.

Para Desiree, escuchar a sus clientes decir me bajaron la dosis de medicamentos, bajé el porcentaje de grasa o estoy durmiendo mejor, la llena de motivación y satisfacción.